El edificio, concebido y plasmado por el arquitecto José Fontán, con singularidad propia y un lenguaje arquitectónico dotado de sensatez y control, desde la comprensión, autoexigencia y compromiso constante para producir una obra con proyección de futuro y económicamente factible.
Su fachada ventilada de aluminio, su ganancia energética por el acristalamiento orientado al sur y al este, el aislamiento y el uso de placas solares le han hecho merecedor del certificado de eficiencia energética otorgado por el CADEM.
De hecho, sólo su diseño y sus equipamientos permiten ahorrar entre un 30 y un 34% del consumo de energía de una vivienda convencional de las mismas características.
Unas cualidades que le han supuesto ser reconocido con la Mención especial a la Nueva Construcción 2008 por la Sociedad pública SURBISA, tanto al arquitecto como a la promotora.